Komunikabideak / Eae - 14/07/2012
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El Gobierno López ha reducido de forma drástica las subvenciones a la prensa en euskera, dejando en manos de las empresas privadas el esfuerzo de mantener su apuesta por la lengua vasca en unos momentos muy críticos para el sector
LA crisis no está dejando títere con cabeza y, sin embargo, en el día a día, la atención se centra en la macroeconomía, en la deuda de los estados, en las dificultades de los bancos, en las estrecheces de grandes sectores productivos... y, si en algún momento se baja a pie de calle, se habla de cifras globales en las que se mete en un saco de cinco millones de parados lo que en realidad son cinco millones de dramas individuales, con cara, nombre y apellidos. La crisis de la que se habla la sufren los grandes agentes económicos, sí, pero la padece en una medida aún más dramática el eslabón más débil de la cadena. Y ese eslabón es el que tiene un acceso limitado a la opinión pública para dar a conocer su situación y lanzar la voz de alarma. Suele ser, por ello, un objetivo fácil de los recortes. En esta situación se encuentra uno de los eslabones más débiles de la cadena social vasca: el euskera y, más concretamente, su presencia como herramienta de comunicación en los medios de difusión. Es cierto que no todas las instituciones se comportan de igual manera a la hora de buscar víctimas propiciatorias para la tijera. Es más, algunas, en el ámbito foral y municipal, realizan un esfuerzo por encima de sus competencias. Sin embargo, el Gobierno López ha trasladado su política de recortes al euskera sin aplicar ningún mecanismo corrector en atención de la delicada situación que vive la lengua vasca. Lakua ha reducido en más de un 14 % en los últimos tres años las subvenciones a los medios de comunicación en euskera. A esto habría que añadir los recortes que se han producido en las aportaciones a los euskaltegis, a HABE, en las ayudas a los alumnos... pero tal vez la sangría en las publicaciones euskaldunes es más peligrosa, ya que los medios de comunicación cumplen una determinante labor de socializar una lengua y convertirla en vía de expresión de mensajes y contenidos de infinidad de ámbitos. Las publicaciones locales han sido las más diezmadas, pero también lo son otras de ámbito general. Sin ir más lejos, el suplemento Ortzadar de DEIA ha pasado a recibir cero euros. El esfuerzo de una empresa privada padece, así, el más duro castigo de un gobierno que, para mayor desdoro, hace dejación de su obligación de impulsar el euskera, mientras gasta grandes cantidades de dinero en iniciativas que se llevará el viento.
Fuente: http://www.deia.com/2012/07/08/opinion/editorial/castigo-al-eslabon-mas-debil
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